La Bundesliga fue la primera en reanudarse en tiempos de pandemia, la primera en completar su temporada interrumpida y será también la primera de las grandes Ligas de Europa con público en los estadios. La experiencia tras la reanudación de las actividades en el fútbol pareció ser alentadora y correcto el protocolo de seguridad sanitaria aplicado, que abarcará también ahora al público presente. La distancia social mínima de 1,5 metros estará vigente en las gradas para evitar contagios, así como el barbijo, que será de uso obligatorio, mientras que el ingreso y egreso a los estadios será escalonado para evitar aglomeraciones. Esto debido a que los clubes rechazaron la propuesta del gobierno británico de habilitar el ingreso de público a los estadios hasta un máximo de mil espectadores, aunque las negociaciones no se interrumpieron entre las partes.
En nombre del gobierno que preside el primer ministro Boris Johnson, quien se recuperó tras contagiarse el Covid-19 y nunca ocultó su deseo de abrir las puertas del fútbol al público, estará el secretario de Estado para el Deporte, Oliver Dowden. Cifra establecida en función de la evolución de la pandemia en el país que, según afirman muchos dirigentes del fútbol, resulta escasa y de mantenerse a lo largo de toda la temporada generaría un verdadero «desastre» a nivel financiero. Las medidas de seguridad que deberían adoptarse para permitir esa cantidad de público resultarían muy costosas y la experiencia, aducen, sólo terminaría provocando mayores pérdidas a los clubes.
La venta de entradas será nominal para poder rastrear de modo más efectivo cualquier tipo de transmisión del virus entre los espectadores y adoptar las medidas que fuesen necesarias en ese caso.
No se venderán, como solía ocurrir en épocas previas a la pandemia, bebidas alcoholicas en las canchas, a las que le estará estrictamente prohibido el ingreso a aquellos aficionados que concurran “entonados” o en estado de ebriedad.